La relación entre Argentina y Brasil acaba de tocar fondo. El gobierno de Lula decidió no enviar un nuevo embajador a Buenos Aires y dejará la representación brasileña en manos de un funcionario de menor jerarquía, conocido como encargado de negocios.
Aunque no significa una ruptura formal de relaciones, es uno de los gestos diplomáticos más fuertes antes de llegar a ese extremo. El embajador Julio Bitelli no regresará, formalizando así el deterioro que venía creciendo hace semanas.
¿Qué cambia en la práctica? Un encargado de negocios maneja la embajada día a día, pero sin el rango necesario para negociaciones de alto nivel. Mientras un embajador presenta cartas credenciales al presidente, un encargado de negocios solo lo hace ante el ministro de Relaciones Exteriores. Es un rebaje en la jerarquía que todos ven.
La medida llegó después de nuevas críticas duras del presidente Milei contra Lula da Silva. Los conflictos entre ambos mandatarios se han acumulado en las últimas semanas, escalando la tensión que ya era alta.
Por ahora, ambos países mantienen sus embajadas abiertas y funcionando en lo administrativo y consular. Pero el diálogo político queda al mínimo hasta que alguno de los dos gobiernos decida restablecer relaciones nombrando un embajador nuevo o reabriendo el diálogo de alto nivel.




