La tensión entre Argentina y Brasil llegó a un punto crítico. El canciller Pablo Quirno confirmó este miércoles que Brasil retiró su embajador del país, una medida que el Gobierno nacional catalogó de "unilateral" y lamentó públicamente.
Quirno precisó que las diferencias son políticas e ideológicas, pero aclaró que Argentina prefiere evitar llevar el conflicto a la esfera diplomática formal. "Son diferencias que entendemos tienen otro camino", sostuvo en conferencia de prensa en la Casa Rosada.
El canciller cuestionó la actitud brasileña señalando antecedentes que, a su juicio, muestran una doble moral. Recordó que el presidente Lula visitó a Cristina Kirchner en su domiciliaria antes de las elecciones pasadas sin que Argentina presentara reclamos diplomáticos. También mencionó que Lula ha dirigido insultos al presidente Milei sin respuesta oficial argentina.
Quirno también evocó un episodio más grave: cuando Brasil informó que retiraría su representación en Venezuela tan solo cinco días después de que Maduro fuera destituido del poder. Esta decisión, según el canciller, respondió a una publicación del presidente brasileño con Maduro, y dejó ciudadanos argentinos en riesgo en territorio venezolano.
Para Quirno, el patrón de conflictos que Brasil mantiene con varios países de la región —mencionó a Paraguay— indica que no se trata de un problema exclusivo con Argentina, sino de una estrategia de Brasil de escalar temas que el Gobierno argentino considera que deben mantenerse en el plano electoral e ideológico.




