El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció una nueva ronda de subsidios a combustibles a 16 días de la segunda vuelta electoral en Brasil. La medida incluye reducciones en los impuestos federales sobre gasolina, un subsidio adicional para el diésel y apoyo extra al etanol.
La reducción en la gasolina será de aproximadamente R$ 0,89 por litro tras la eliminación de dos impuestos federales (IS/Cofins y Cide). En paralelo, los importadores de diésel recibirán un subsidio adicional de R$ 1,40 por litro durante 30 días, que se suma a los R$ 2,12 que ya estaban vigentes.
Para el etanol, el gobierno mantiene una exención fiscal de R$ 0,19 por litro e incrementó el subsidio a productores y cooperativas de R$ 0,25 a R$ 0,43 por litro.
El costo total de estas medidas alcanzará los R$ 5.200 millones (aproximadamente US$ 1.042 millones) en un mes. El Ministerio de Planificación sostiene que será financiado con ingresos petroleros extraordinarios, manteniéndose la neutralidad fiscal.
El ministro de Hacienda, Darío Durigan, negó que la decisión esté vinculada al calendario electoral, argumentando que responde a la volatilidad de precios internacionales del petróleo y la tensión en Oriente Medio.
Este anuncio forma parte de un paquete de beneficios electorales que Lula implementa desde antes de la primera vuelta. En septiembre, el gobierno aumentó un 15% el programa Bolsa Familia y anunció otras medidas sociales.
Todas las medidas tendrán vigencia de 30 días y podrán ser revisadas según la disponibilidad presupuestaria, según informó el Ministerio de Planificación.




