La carrera presidencial en Brasil se cerró al mínimo. A siete días de la segunda vuelta electoral del 25 de octubre, las últimas mediciones colocan a Bolsonaro con el 50,3% de los votos válidos y a Lula con el 49,7%, configurando un empate técnico con margen de error de dos puntos porcentuales.
La encuesta de Nexus para el banco BTG muestra además una tendencia de acercamiento: la brecha que era de 2,8 puntos una semana atrás se redujo a apenas 0,6 puntos. Ambos candidatos luchan por los votantes indecisos y por atraer a quienes votaron por otros candidatos en la primera vuelta, cuando la abstención alcanzó el 21,08% — más de 33 millones de brasileños que no fueron a votar.
En la recta final, Bolsonaro recorre el norte del país esta semana con actos en Marabá (Pará), Manaos (Amazonas), Palmas (Tocantins) y ciudades de Maranhão y Ceará. Desde el viernes concentra sus esfuerzos en el sudeste: Río de Janeiro, Belo Horizonte y nuevamente Río el sábado. El domingo votará en Río antes de viajar a Brasilia para seguir el recuento.
Lula también se moviliza por todo el país. Este lunes visita Porto Alegre, el martes llega a São Luís y Petrolina, y también culmina su campaña en el sudeste: San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro, los tres estados con mayor número de votantes.




