Luiz Inácio Lula da Silva acaba de firmar una ley en Brasil que fortalece significativamente la persecución de delitos sexuales contra menores cometidos por internet. La normativa introduce cambios estructurales en el Estatuto del Niño y del Adolescente para enfrentar nuevas formas de abuso digital.
La medida criminaliza explícitamente la creación de contenido sexual falso que simule la participación de menores, incluyendo imágenes generadas por inteligencia artificial o manipuladas mediante "deepfake". Quedan alcanzados por la ley quienes accedan, distribuyan, creen o administren plataformas donde circule este material.
El concepto de material sexual se amplió para incluir contenido ficticio generado por IA y cualquier situación con connotación sexual, aunque no exponga órganos genitales. Las penas se endurecieron y estos delitos ahora se clasifican como crímenes graves.
Para investigar, la ley autoriza a la policía a realizar patrullaje virtual en espacios públicos de internet como redes sociales, foros y canales, sin vulnerar las garantías de prueba exigidas legalmente. También persigue el uso de herramientas que ocultan la identidad del infractor, como programas proxy.
En materia de reparación, los abusadores y redes de explotación sexual deberán cubrir todos los costos del tratamiento psicológico y asistencia especializada que requieran las víctimas. Estos servicios estarán garantizados de forma continua para evitar la revictimización.




