El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva firmó el viernes una medida que prohíbe las apuestas deportivas digitales en el país, con cierre efectivo a partir del 6 de octubre.
La decisión permite a los apostadores retirar voluntariamente sus fondos hasta las 23:59 del 5 de octubre. Entre el 7 y el 8 de octubre, las empresas deberán informar a los bancos los saldos de cada cliente, y las devoluciones se completarán entre el 9 y el 14 de octubre.
El ministro de Hacienda, Dario Durigan, confirmó en San Pablo que la medida ya bloquea nuevos contratos de publicidad y patrocinio desde su publicación. Los acuerdos vigentes podrán mantenerse solo hasta el 5 de octubre, y se implementará un bloqueo de transferencias bancarias hacia empresas de apuestas.
Una industria de casi 80 mil millones de dólares
El sector movió 410.850 millones de reales (aproximadamente 79.000 millones de dólares) en el primer semestre de 2024. Las plataformas fueron permitidas en 2018, pero operaron sin reglamentación hasta 2023.
Lula criticó durante meses que estas plataformas generan endeudamiento y ludopatía en las familias. En su discurso ante las Naciones Unidas la semana pasada, caracterizó el sector como un "vicio de lucro".
Impacto en el fútbol brasileño
Los principales clubes de Brasil protestan porque perderán ingresos por publicidad que reciben desde 2019. El Ejecutivo también envió un proyecto de ley al Congreso que busca convertir la operación de apuestas de cuota fija en delito, con penas de cuatro a seis años de prisión y multas adicionales.




