Bolivia dejó caer el subsidio estatal al diésel este sábado. El combustible pasó de costar 9,80 a 17,95 bolivianos por litro (de 1 a 1,83 dólares), un aumento del 83% que el presidente Rodrigo Paz Pereira anunció en cadena nacional.
El Gobierno justificó la decisión por el alto costo que representaban las subvenciones y el contrabando de combustibles. Paz Pereira sostuvo que el nuevo sistema asegurará el abastecimiento: "Desde ahora el diésel nos costará lo mismo que nos cuesta comprar afuera".
El cambio de precio se vincula ahora al Precio de Paridad de Importación, un mecanismo que incluye el costo del combustible importado, transporte, almacenamiento, financiamiento, impuestos y gastos logísticos.
La medida entra en vigor después de que el Senado aprobara un acuerdo de financiación con el Fondo Monetario Internacional por 1.900 millones de dólares. Aunque el acuerdo prevé eliminar subsidios a combustibles recién en 2027, Bolivia adelantó la decisión para el diésel. La gasolina mantiene por ahora su esquema anterior.
Tensiones en las rutas. Transportistas y organizaciones sociales rechazaron la medida y advirtieron sobre protestas y bloqueos. En respuesta, policías y militares fueron desplegados en puntos clave de las carreteras entre Cochabamba y Oruro para garantizar la circulación vehicular.
El aumento amenaza con encarecer los costos del transporte, la agricultura y otras actividades que dependen del diésel. Este cambio ocurre mientras rige una ampliación de 90 días del estado de excepción, en medio de antecedentes de bloqueos y crisis de abastecimiento.




