Bolivia y el Fondo Monetario Internacional alcanzaron un entendimiento técnico para un programa de tres años dotado con 1.900 millones de dólares. El acuerdo busca respaldar el plan de reformas económicas del gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira, centrado en recuperar reservas internacionales y reducir la presión fiscal.
Aunque ya existe consenso a nivel técnico, el programa todavía requiere la aprobación del Directorio Ejecutivo del FMI y el cumplimiento de compromisos previos pactados entre ambas partes.
El financiamiento del organismo multilateral actuaría como catalizador para atraer recursos adicionales del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y otros socios. En conjunto, se espera movilizar al menos 5.000 millones de dólares durante los tres años del programa.
Este entendimiento marca un giro histórico: tras casi dos décadas de distanciamiento, Bolivia vuelve a trabajar de cerca con el FMI. El gobierno busca con estas reformas enfrentar la caída de divisas, estabilizar la economía y atraer inversiones privadas que generen empleo.
Según el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, el programa permitirá que lleguen recursos que el país necesita. Desde finales de 2025, la administración ha implementado cambios graduales en el régimen cambiario y otras medidas orientadas a recuperar la confianza de mercados internacionales.




