El Xeneize avanzó a la final de la Copa Sudamericana tras golear 3-1 al Vasco da Gama en el partido de semifinal. Ahora enfrentará un desafío histórico: terminar con una sequía que se extiende desde hace casi dos décadas.
La final se jugará el 21 de noviembre en Barranquilla. Para Boca, ganar ese partido significaría recuperar un título internacional después de 18 años. El último torneo que levantó fue la Recopa Sudamericana en 2008, cuando superó 5-3 en el global a Arsenal de Sarandí.
Pero el significado de esta final va más allá de romper la sequía de títulos. Entre 2000 y 2008, Boca fue una potencia en las competiciones internacionales: ganó dos Copas Libertadores, dos Copas Sudamericanas, dos Copas Intercontinentales y dos Recopa Sudamericanas en ese período. Ese ciclo glorioso terminó abruptamente.
Desde entonces, el Xeneize experimentó tres derrotas consecutivas en finales continentales. En 2012 cayó ante Corinthians 3-1. Seis años después vivió una de sus peores noches: la derrota 5-3 en el global contra River Plate en la Libertadores 2018, cuando el partido de vuelta se jugó en Madrid y el Millonario ganó 3-1 en tiempo extra.
La más reciente fue en 2023, cuando Fluminense de Brasil superó a Boca 2-1 en la final de la Libertadores, también después de tiempo extra.




