El equipo de Rodolfo Arruabarrena dio vuelta la serie ante Vasco Da Gama y se metió en la final de la Copa Sudamericana. En Brasil, el Xeneize ganó 3-1 en el Maracaná, consiguiendo un resultado histórico: es apenas el segundo triunfo de Boca en ese estadio desde 1998.
La clasificación llegó después de perder 1-0 en la ida. El partido de vuelta fue completamente distinto: Boca jugó con inteligencia, encontró el ritmo justo y anotó en los momentos clave. La final se jugará el 21 de noviembre en Barranquilla, Colombia.
Después del triunfo, Arruabarrena resaltó el comportamiento del equipo. "Hicimos un partido completo e inteligente", señaló el entrenador, quien valoró especialmente a sus futbolistas por cómo entendieron qué necesitaba el encuentro. Leandro Paredes, capitán del equipo, fue determinante: metió el gol que sentenció la serie después de una semana complicada.
Aunque la satisfacción es evidente, Arruabarrena mantiene los pies en la tierra. "Pudimos cumplir el primer objetivo y en un mes nos preocuparemos por la final, pero todavía no conseguimos nada", reflexionó. El próximo desafío es inmediato: Boca viaja a enfrentar a Independiente el domingo 25 de octubre, un clásico que también suma puntos para la pelea por el título anual y los playoffs.




