El presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, zanjó el conflicto con Julián Álvarez dejando clara la posición del club: el delantero argentino seguirá siendo "rojiblanco" esta temporada, independientemente de las ofertas que lleguen desde Barcelona, el Real Madrid o cualquier otro equipo.
Cerezo fue directo en sus declaraciones. Explicó que desde el inicio de la crisis dejó sentada su postura: "Yo dije que no se vendía". Y no cambió de opinión. Para el presidente, Álvarez es "una pieza importante para nuestro plantel" y eso justifica mantenerlo en Madrid más allá de lo que el propio jugador haya expresado públicamente.
Sobre la relación dañada con la afición del club, Cerezo mostró confianza: "No sé si pedirá perdón; sé que Julián es una persona excelente y estoy seguro, segurísimo, de que ganará a la afición en dos partidos". El optimismo contrasta con la realidad: el técnico Diego Simeone ya confirmó que Álvarez no estará en la convocatoria para recibir al Málaga en el primer compromiso de La Liga española.
Simeone justificó la ausencia por criterios estrictamente deportivos, descartando que sea una medida disciplinaria por el escándalo mediático. Sin embargo, la secuencia es clara: Álvarez expresó durante el Mundial que un traspaso a Barcelona "era lo mejor" para él y para el club, las directivas rechazaron ofertas de 100 y 150 millones de euros, y ahora queda fuera de las primeras alineaciones.
La "Araña" continúa entrenando con el plantel y su futuro en Madrid sigue siendo una incógnita, aunque por ahora el club no cede ante la presión del mercado.




