A pocas horas de la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, miles de hinchas argentinos enfrentan un escenario caótico: vuelos cancelados, autos de alquiler agotados y entradas a precios prohibitivos que llegan a los 10.000 dólares.
La mayoría se encuentra varada en diferentes ciudades de Estados Unidos. Muchos quedaron atrapados en Atlanta después de ver la semifinal del miércoles, y ahora no logran llegar a Nueva York para el partido de esta tarde en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.
Los aeropuertos principales están colapsados con demoras generalizadas. Las rutas alternativas que ofrecen tienen escalas tan largas que es imposible arribar a tiempo. Frente a eso, decidieron alquilar autos, pero las plataformas de las empresas de rental ya no tienen unidades disponibles en toda la región.
Grupos de simpatizantes están improvisando travesías de hasta 14 horas por carretera o intentan volar desde aeropuertos secundarios en estados vecinos. Otros directamente desisten de asistir.
Las entradas agravan el problema. La reventa oficial regulada por la FIFA comenzó con base de 8.500 dólares en sectores alejados, pero ya superó los 10.000 en ubicaciones preferenciales. Incluso quienes ya tenían localidades reservadas se replantean ir por los precios desmesurados que ofrecen en los alrededores del estadio.
El impacto fue global: en Argentina, los portales de viajes registraron picos históricos de tráfico apenas se confirmó la clasificación. La aerolínea de bandera debió programar vuelos de refuerzo, aunque los pasajes remanentes desde Buenos Aires con múltiples conexiones alcanzan valores exorbitantes.




