La Selección argentina y España llegan a la final del Mundial 2026 en Nueva Jersey con realidades muy diferentes después de semanas de competencia en territorio norteamericano.
El equipo dirigido por Lionel Scaloni acumuló aproximadamente 10.150 kilómetros durante todo el torneo, mientras que la delegación española casi duplicó esa cifra, alcanzando cerca de 16.300 kilómetros.
La diferencia no es menor: 6.000 kilómetros de vuelos extras impactaron en el cuerpo de los futbolistas españoles frente a una estrategia argentina más eficiente logísticamente.
Cómo Argentina minimizó el desgaste
Argentina mantuvo una sede fija en Kansas City durante buena parte del torneo. Esta base estratégica en el centro geográfico de Estados Unidos le permitió concentrar entrenamientos y evitar cambios constantes de hotel. Los futbolistas disputaron encuentros en Kansas, Dallas, Atlanta y Miami antes de viajar a la semifinal, y luego retornaron a Kansas para descansar y recuperarse antes del vuelo final hacia Nueva York.
España: de costa a costa sin respiro
El equipo de Luis de la Fuente tuvo un periplo extenuante. Jugó en Guadalajara (México), Dallas y realizó dos viajes consecutivos a Los Ángeles en la costa opuesta. Esos trayectos lo llevaban a recorrer prácticamente el continente de costa a costa. Apenas ganó la semifinal ante Francia en Texas, enfrentó un nuevo vuelo de casi tres horas y media hacia Nueva York: otros 2.100 kilómetros más.
En una final de esta envergadura, el desgaste acumulado en vuelos, cambios de huso horario y falta de continuidad en la base de entrenamiento puede marcar la diferencia en el cuerpo de los jugadores durante los 90 minutos más importantes del torneo.




