La economía argentina atraviesa un momento crítico. Los datos revelados esta semana muestran que la actividad económica cayó 2,9% en julio respecto a junio, marcando el peor desempeño mensual desde el confinamiento de abril de 2020.
El banco estadounidense J.P. Morgan alertó que esta contracción superó ampliamente sus propias estimaciones. Esperaban una caída cercana al 1% mensual, pero el resultado fue considerablemente más profundo.
Comparando julio con el mismo mes del año anterior, la actividad retrocedió 1,4%. Lo más preocupante es que el nivel de actividad está 4,5% por debajo del pico alcanzado en marzo. El crecimiento acumulado entre enero y julio apenas llega al 1,7%.
Aunque julio fue excepcional en su magnitud, la debilidad ya se asomaba desde el segundo trimestre: el Producto Interno Bruto (PIB) registró entonces una caída desestacionalizada del 0,6% respecto al trimestre anterior.
Sectores golpeados: El comercio mayorista y minorista cayó 5,1% interanual, mientras que la industria manufacturera retrocedió 4,6%. Solo ocho de 15 sectores principales mostraron caídas.
Ante este panorama, J.P. Morgan redujo su proyección de crecimiento para 2026 de 2,7% a 1,5% y proyecta una contracción anualizada del 4% durante el tercer trimestre. Los próximos datos de agosto y septiembre serán claves para determinar si la economía entra en recesión técnica.




