Un informe de Global Witness registró al menos 124 asesinatos de defensores de tierras y ecosistemas durante 2025 a nivel mundial. América Latina fue el epicentro de la violencia: concentró 105 casos, equivalentes al 85% del total global.
Colombia encabeza la lista por cuarto año consecutivo con 39 víctimas, seguida por Brasil con 26. Honduras y Filipinas contabilizaron 12 casos cada una. Entre ambos países latinoamericanos suman 52% de todos los homicidios documentados.
Las cifras muestran un patrón: más de tres cuartas partes de las víctimas eran indígenas, pequeños agricultores o personas afrodescendientes. Los conflictos por acceso a tierras estuvieron detrás de 84 de estos crímenes.
En Colombia, casi la mitad de los 39 defensores asesinados pertenecían a pueblos indígenas y otros 15 eran pequeños agricultores. El departamento del Cauca concentró 13 homicidios y acumula 171 muertes de defensores desde 2012.
Brasil duplicó sus casos de 2024: de 12 a 26 asesinatos en 2025. La mayoría ocurrieron en zonas amazónicas donde confluyen conflictos por tala, minería ilegal, ganadería y expansión agrícola.
Aunque el número de 2025 es menor al de años previos (142 casos en 2024 y 196 en 2023), Global Witness advierte que la baja no necesariamente indica reducción de violencia. Hay un subregistro significativo de casos que nunca se documentan.
Desde 2012, cuando comenzó a relevar datos, Global Witness contabiliza 2.375 asesinatos y desapariciones. En 2025, el crimen organizado y los sicarios aparecen vinculados a más de un tercio de los homicidios.




