Un episodio de violencia en la Alcaidía 1 de Buenos Aires dejó saldo de caos controlado pero con consecuencias legales graves para los detenidos involucrados. La pelea entre reclusos que inició el incidente derivó en la retención de tres efectivos policiales, aunque dos fueron liberados rápidamente.
El ministro de Seguridad de la Ciudad, Horacio Giménez, confirmó que los detenidos enfrentarán acusaciones adicionales por robo, privación ilegítima de la libertad y amenazas, lo que agravará las penas que ya cumplían. El elemento clave en las acusaciones: los presos utilizaron un celular robado a uno de los policías retenidos para vaciar sus cuentas.
Según Giménez, el conflicto surgió por un recluso con "mala conducta" hacia otros compañeros. Cuando intervino la policía para separar a los contendientes, nueve presos confrontaron a los efectivos. Tres uniformados terminaron como rehenes; dos fueron liberados en el transcurso de la negociación, aunque el último oficial mayor permaneció retenido durante el incidente.
"No hubo armas blancas entre los detenidos. La negociación fue para preservar la integridad de nuestro personal, pero no llegaron a pedir nada en concreto", explicó el funcionario. Todas las personas involucradas fueron revisadas por el SAME sin reportar lesiones graves.
Como medida de seguridad, la Alcaidía 1 —ubicada en Lavalle 400, a pocas cuadras del Obelisco— será cerrada por un tiempo y todos los detenidos trasladados a otras dependencias. El procedimiento incluye un sumario administrativo para definir responsabilidades y el manejo de la crisis.




