Las lluvias persistentes en la cordillera ponen en marcha los sistemas de regulación de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC). El río Neuquén ya circula entre 500 y 550 metros cúbicos por segundo, y desde la represa de El Chocón abren compuertas para mantener los caudales controlados y evitar desbordes.
El organismo se propone no superar los 600 m³/s, el valor que las provincias definieron como referencia para la línea de ribera. Horacio Collado, secretario técnico de la AIC, explicó que el suelo saturado y las precipitaciones acumuladas generan aportes constantes a los cauces, lo que obliga a aumentar las erogaciones desde El Chocón.
El panorama general es más alentador que hace pocos meses. Hasta julio seguía la sequía que marcó años anteriores, pero entre mediados de ese mes y septiembre llegaron lluvia y nieve que recuperaron rápidamente los niveles de almacenamiento en los embalses. Una buena noticia para el abastecimiento de agua en los próximos meses.
Collado aclaró que grandes crecidas son posibles cuando llueve fuerte en la cordillera, pero suelen ser pasajeras y su evolución depende de las condiciones del tiempo. El río Neuquén tiene un solo embalse para regular sus caudales, por eso la vigilancia es constante. Las normas de operación ya contemplan mantener capacidad disponible en los depósitos para amortiguar picos de crecida según la época del año.




