El economista Alberto Ades reconoció los avances del gobierno en ordenamiento fiscal y reducción de inflación, pero señaló que la Argentina enfrenta tres desafíos macroeconómicos que requieren atención inmediata para sostener la transformación económica.
En sus análisis públicos y presentaciones ante el Gabinete presidencial, Ades planteó que el rumbo actual es correcto pero incompleto. La apertura comercial y el impulso a sectores como energía, minería y agricultura son indispensables, pero generan costos reales: empresas que cierran, trabajadores que necesitan reconvertirse, restricciones financieras.
Los tres dilemas que no se resuelven solos
Primero, la política monetaria: ¿hay margen para flexibilizar las condiciones crediticias sin abandonar la batalla contra la inflación? La pregunta resume la tensión entre estabilidad y crecimiento.
Segundo, el dinero que no entra al sistema. Ades estimó que hay unos US$300.000 millones en manos privadas fuera de los bancos. Sin esa masa de capital fluyendo hacia el crédito o los mercados de capitales, difícilmente habrá transformación productiva profunda.
Tercero, el tipo de cambio real. Un dólar más alto beneficiaría a sectores expuestos a la competencia externa, pero también trae complejidades que la nota no detalla completamente.
Ades fue explícito: reconoce la tarea titánica que enfrenta el equipo de Caputo y Bausili frente a una economía desequilibrada, una restricción fiscal severa, fragmentación política y año electoral próximo. Pero insistió en que estos dilemas merecen una discusión abierta, rigurosa y constructiva.




