Estados Unidos conmemora esta semana el aniversario del atentado a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001, cuando Al Qaeda estrelló aviones comerciales contra los rascacielos de Nueva York en un ataque que mató a miles de personas y cambió la historia mundial.
A un cuarto de siglo del evento, las heridas siguen abiertas. Un nuevo documental titulado "Punto de inflexión: 11-S y la Guerra contra el Terrorismo", dirigido por Brian Knappenberger, pone el foco en las consecuencias que el atentado dejó en Estados Unidos, más allá del relato de cómo ocurrió.
La película examina cómo el miedo desatado por los ataques impulsó cambios políticos profundos: expansión de poderes estatales, sistemas de vigilancia masiva y guerras que aún marcan la política exterior norteamericana. Incluye testimonios de hijos y familiares de víctimas que eran muy pequeños cuando ocurrió el atentado, y que crecieron bajo el impacto de esa tragedia sin recordarla directamente.
El precio en la salud
Las secuelas físicas son devastadoras. Más de 4.200 bomberos del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) fueron diagnosticados con cáncer, y 12.161 contrajeran enfermedades vinculadas a la exposición a las toxinas del World Trade Center. Unos mil de ellos padecen múltiples tipos de cáncer.
Joe Conzo, técnico de emergencias médicas que trabajó en el desastre, es uno de los afectados. Aunque la Agencia de Protección Ambiental aseguró meses después que el aire y el agua potable en el Bajo Manhattan eran seguros, Conzo enfermó: primero cáncer de hígado en 2019, luego de páncreas. "Llevo siete años en remisión", comenta ahora dedicado a la fotografía, el arte que aprendió de niño en el Bronx.
El documental también aborda cómo las redes sociales amplificaron teorizaciones conspirativas alrededor del 11-S en las décadas posteriores, un fenómeno que afectó especialmente a generaciones que no vivieron directamente los ataques.




